El día que dejé sin trabajar a media universidad

Aquí en la Universidad de Regensburg uso un programa para trabajar (Matlab). La licencia que controla que el programa es original y que, efectivamente estoy conectado desde la universidad, está instalada en un servidor central.

Esta mañana, como me daba error de licencia, seguramente porque se había llegado al tope de usuarios usando a la vez MatLab, he entrado en un programa que monitorea qué personas están usando el programa.

Con la empanada mental matutina he pulsado un botón de apagar remotamente el servidor y he dejado a toda la universidad sin trabajar. Yo estaba muy preocupado, pero mis compañeros me han dicho que no pasa nada, que no puedo tener permiso para apagar el ordenador central de la uni. Mi jefe me ha dicho lo mismo. Pero en el servicio de informática han llamado preocupados, que qué programa he usado y cómo he sido capaz de apagarlo desde mi puesto de trabajo.

Allí estarán todavía pensando que se enfrentan a un peligroso hacker. Yo, mientras tanto, aquí estoy esperando que vengan a meterme en el calabozo de la uni.

La ciencia en España no necesita tijeras

Razones éticas: No es difícil escuchar quejas sobre la falta de motivación para el estudio de un gran número de jóvenes en la actualidad. En cierta medida se debe a que en España el esfuerzo académico no ha sido, en general, proporcional a la posterior calidad del empleo conseguido. En el campo científico, esto ha provocado que la investigación en España sea una profesión muy vocacional y muchas veces muy competitiva por el número escaso de becas (que no contratos) y oportunidades. El fomento y dignificación de la investigación sería un apoyo al esfuerzo en la formación de los jóvenes y una pequeña piedra en la edificación de unos nuevos valores donde el esfuerzo académico sea de verdad compensado.

Razones humanas: La investigación se fundamenta en gran medida en la curiosidad del investigador. Una cualidad que todos tenemos de niño y que no deberíamos perder nunca.

Razones sociales: La ciencia no le interesa a los políticos pero tampoco le interesa a los medios de comunicación que no dedican, salvo honrosas excepciones, espacio en sus contenidos a saciar la curiosidad científica del  lector ni hacerse eco de los nuevos hallazgos en investigación tanto de España como del resto del mundo. Unos medios donde suelen tener más voz los astrólogos, horóscopos y adivinos que la información científica.

Razones tecnológicas: Todos realizamos diariamente multitud de tareas que no serían posible sin el desarrollo de la tecnología. La tecnología nos permite despertarnos con el sonido de un despertador, asearnos con agua corriente o tener luz eléctrica en casa. Todas estas actividades y muchísimas, por otra parte normales en la mayoría de los hogares españoles, son posibles gracias a la labor de miles de científicos e investigadores que a lo largo de los siglos han aportado su granito de arena para comprender un poquito mejor la naturaleza.

Razones económicas: Hemos basado el crecimiento de España en la venta de suelo, la construcción y la venta de inmuebles, por lo que el crecimiento (no sostenible como al final se ha demostrado) ha estado en parte sustentado por el endeudamiento de la población española. Por otra parte, en esta economía globalizada, mientras no se apueste verdaderamente por desarrollo de economías locales, no podemos basar el crecimiento económico en la producción de bienes de consumo, puesto que en otros países la mano de obra es mucho más barata que en España. El turismo masivo había sido un importante motor de la economía nacional que ha llenado la costa española de cemento, pero tampoco ha habido un desarrollo turístico sostenible, y ahora que el euro se está convirtiendo en una moneda más fuerte respecto a la libra y el dólar estamos notando un descenso del interés de España como destino turístico. Por ello, la ciencia debería ser el nuevo motor económico de España en los próximos años. El problema de apostar por una fuerte inversión en investigación y desarrollo es que supondría una solución económica efectiva a largo plazo y los políticos españoles nos han demostrado que, suponiendo que tengan los ojos abiertos, no ven más allá de su propia legislatura.

La carrera de investigación

Diego Salas en el congreso IEEE-NSS-MIC 2008 celebrado en Dresden, Alemania.

Todos realizamos diariamente multitud de tareas que no serían posible sin el desarrollo de la tecnología. La tecnología nos permite despertarnos con el sonido de un despertador, asearnos con agua corriente o tener luz eléctrica en casa. Todas estas actividades y muchísimas, por otra parte normales en la mayoría de los hogares españoles, son posibles gracias a la labor de miles de científicos e investigadores que a lo largo de los siglos han aportado su granito de arena para comprender un poquito mejor la naturaleza.

Formar parte de esta cadena de personas (los científicos) que dura ya miles de años (desde la invención de la rueda por poner un ejemplo) que edifican, a partir del conocimiento científico de cada época y mediante un esfuerzo intelectual considerable, nuevas teorías que ayudan a explicar los fenómenos que nos rodean fue mi principal motivación para comenzar la carrera de investigación en el Departamento de Física Aplicada de la Universidad de Granada.

La incertidumbre que siempre conlleva dedicarse a la investigación en un país caracterizado por la ‘fuga de cerebros’ como es España, hace de la investigación una profesión muy vocacional y muchas veces muy competitiva por el número escaso de becas y oportunidades. Sin embargo, el descubrimiento de nuevas teorías después de meses o años de trabajos de investigación, el saber que estamos contribuyendo al desarrollo de la ciencia del mismo modo que otros científicos lo han estado haciendo durante siglos produce una sensación indescriptible que sin duda es el motor de todos los que elegimos, por vocación, la carrera de investigación.

Diego Salas, 21 de junio de 2005, Periódico Ideal.

Dresde, Alemania

Foto: Diego Salas

Del 22 al 25 de octubre tuve la suerte de estar en Dresde, capital de Sajonia, en lo que hace años fue la República Democrática Alemana. Estuve en un congreso internacional de imágenes médicas y, aunque no lo sabía, tras unos meses de actividad frenética (que por cierto he retomado en estas semanas), la visita a Dresde era exactamente lo que necesitaba para cargarme las pilas de nuevo.

Estuve en un precioso hotel, visité la ciudad a la que denominan la Florencia del Elbe, que es un río con nombre de televisor antiguo que atraviesa Dresde; pasé unas tardes fresquitas y lluviosas; estuve corriendo en un precioso sendero junto al río; compré unos disquitos altamente recomendables y presenté tres trabajos que, a mi modo de ver, tuvieron una buena aceptación en el Congreso.

Doctor Salas

Tesis Diego Salas Universidad de Granada

El 25 de julio pasado se unieron en un mismo acto mi familia, mi trabajo en la universidad de Granada y mi estancia en Italia. Fue sin duda uno de los días más emocionantes y bonitos de mi vida. Cuatro años de trabajo resumidos en 1 hora de defensa pública y 234 páginas de Tesis Doctoral.