Epílogo: la Música

Me acostumbré a sentirte desde niña
a no olvidar, vida, sentí
sentir el roce de tu vuelo
y me hice un traje para ti,
que se confunde con mi cuerpo
y me acompaña en mi latir.

Te di mi voz por tu silencio
la clave está en lo que busqué:
esperanzas, aire y una lágrima,
que hoy te vengo a devolver.
Tienes la llave de mi alma
y permiso para hacer

que crezcan sueños y paisajes
que alumbren mi atardecer.
Que caigan con tu luz los miedos
gracias por cubrir mi pecho
con tu desnudez.
Te doy mi corazón, mi voz
y ya te dejo, música, mi piel.

Letra y música: Laura Trinidad y Diego Salas

Canción incluida en el disco ‘Universos de papel’ (2007)

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