| La
Música
Me
acostumbré a sentirte desde niña
a
no olvidar, vida, sentí
sentir
el roce de tu vuelo
y
me hice un traje para ti,
que
se confunde con mi cuerpo
y
me acompaña en mi latir.
Te
di mi voz por tu silencio
la
clave está en lo que busqué:
esperanzas,
aire y una lágrima,
que
hoy te vengo a devolver.
Tienes
la llave de mi alma
y
permiso para hacer
que crezcan sueños y paisajes
que
alumbren mi atardecer.
Que
caigan con tu luz los miedos
gracias
por cubrir mi pecho
con
tu desnudez.
Te
doy mi corazón, mi voz
y
ya te dejo, música, mi piel.
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