Letras de canciones

Universos de papel (2007)
01 - Prólogo
02 - Velando tu ausencia
03 - Tenemos el mar
04 - De espejos de río
05 - El día menos pensado
06 - Mujer de barro
07 - Por si las dudas
08 - Mar del Paraíso
09 - Nadie me enseñó
10 - Aromatizarte
11 - Un naufragio entre los dedos
12 - Epílogo: La Música

Beber el tiempo (próximamente, 2010)
- Cuando se apague la última estrella
- Las formas del verbo amar
- El soldado y la costurera
- Cuestión de resistencia
- Fábrica de tiempo
- Mundos de tinta
- La llegada del otoño
- Laura al otro lado del océano
- Más allá del sol
- Prohibido gritar
- No hay pasos perdidos
- La cara oculta de la luna
01. Prólogo
Con mis vergüenzas al aire
pido a Dios no se desarme,
pido al cielo que escucharan
de lo poco que no doy.
Pido paciencia al silencio
que profanaron mis versos
y un lugar junto al olvido
donde guardar mi canción
No doy más de lo que llevo
en este saco de recuerdos,
lo que dijeron mis manos
no lo dicta mi razón,
que desnudo y con mi sastre
de seis cuerdas y de alambres,
me hice un traje hecho de aire
y me he vestido de canción.
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02. Velando tu ausencia
Soñaba beberte la respiración
hasta la llegada del alba,
soñarte velando tu ausencia
en un pliegue de tu falda.
Mucho antes de que te vayas
me despeinan tus 'te quiero',
mucho antes de tu falta
consigo echarte de menos.
Busco tu llanto en el baño
y tus labios encendidos
de tanto silencio,
tus pupilas dilatadas
como el tiempo en que he jugado
sin encontrarte.
Tu calma en la noche habla
del silencio entre latidos,
mi boca desabrocha tu aliento
junto a tu lecho escondido.
Velando tu ausencia
me despeinan tus 'te quiero',
mucho antes de tu falta
consigo echarte de menos
Busco tu llanto en el baño
y tus labios encendidos
de tanto silencio,
tus pupilas dilatadas
como el tiempo en que he jugado
sin encontrarte.
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03. Tenemos el mar
Todos tenemos un beso en el pecho,
un verso escondido morando en el universo.
Todos tenemos algunos recuerdos,
olores prohibidos volando entre sueños.
Todos tenemos la carne y el verbo
los libros, la risa, las nubes, el cielo.
Todos tenemos el mar,
un secreto en el lecho,
un barquito en el pecho,
un horizonte de sal,
y una quimera
donde un náufrago espera
que le llegue de nuevo
nuestra botella.
Todos tenemos el mar,
besando el cielo,
en la piel un recuerdo
que decide escapar
de alguna manera
y a veces se enreda,
si lanzamos al cielo
nuestra botella.
Todos tenemos las noches de estío,
el alba entre espumas que busca su sitio.
Todos tenemos un puente y un río,
un sueño imposible que aún no se ha ido.
T odos tenemos el rostro encendido
las manos, la lumbre, la piel, el abrigo
Todos tenemos el mar,
un secreto en el lecho,
un barquito en el pecho,
un horizonte de sal,
y una quimera
donde un náufrago espera
que le llegue de nuevo
nuestra botella.
Todos tenemos el mar,
besando el cielo,
en la piel un recuerdo
que decide escapar
de alguna manera
y a veces se enreda,
si lanzamos al cielo
nuestra botella.
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04. De espejos de río
Me quedaré aquí sentado, amor,
a la frondosa rama de un árbol centenario.
Escucharé el sonido de mi alma bajando con el río
hacia la calma tibia de una extensa llanura.
Te cantaré amor, te cantaré cada noche,
te beberé la respiración hasta la llegada del alba.
Y si te demoras, si faltas a tu cita con las espumas,
tejeré una sábana que vaya del árbol al río, del mediodía al alba,
para que brilles de nuevo plata y redonda, plata y redonda
en un recodo claro, de espejos de río.
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05. El día menos pensado
El día menos pensado
prometo dejar de pensar,
dejaré de prometer,
decidiré actuar,
perseguiré los sueños
que hoy me persiguen
y no dejaré para mañana
lo imposible.
El día menos pecado pecaré
de exceso e inconfeso,
no precisaré absolución,
seré yo mismo y dejaré a un lado
toda mi circunstancia
y en los rumores encontraré
el silencio que me falta.
El día menos soñado
vivo los sueños que hoy desvivo.
El día menos bailado
vuelan mis pies sobre un doble filo.
El día menos pintado
tiño las nubes con sudor y frío.
El día menos pensado
vuelvo a pensar
que ese día no ha llegado.
El día menos pensado
cuando decida hacer inventario,
inventaré los días que viví
deshojando el calendario,
soñaré los besos que no di
en días no soñados
y escribiré canciones que
no hablen del pasado.
El día menos soñado
vivo los sueños que hoy desvivo.
El día menos bailado
vuelan mis pies sobre un doble filo.
El día menos pintado
tiño las nubes con sudor y frío.
El día menos pensado
vuelvo a pensar
que ese día no ha llegado.
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06. Mujer de barro
Soy mujer de barro,
crezco con la tormenta,
mi único fin: caminar.
Soy agua y tierra,
huellas borradas,
huellas venideras.
Soy palabra en el agua.
Soy palabras.
Soy barro y encuentro
la paz en mis huellas
soy faro y alumbro
mis noches en vela.
Soy lo que soy
soy lo que seré
soy lo que fui
soy lo que quiera
soy lo que no soy
soy simplemente soy
in-ter-mi-ten-te soy
fuerza inconstante.
Soy sí, soy no,
soy uno, soy dos
soy bemol, soy sostenido.
Soy viaje de ida,
habitación doble.
Soy fruto y semilla
soy donde olvido mi nombre
soy infinita, soy limitada
y mi banda sonora,
encrucijada.
Soy mujer, soy niña
soy hombre, soy viejo
soy érame una vez
soy juego, juego a ser
soy hierro forjado
soy aire cansancio
energía trabajo
soy palabra en el agua
soy palabra.
Soy menos que más
soy más que menos
soy luna nueva creciente
soy expresión
de mi máxima obsesión.
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07. Por si las dudas
Por si el recuerdo es una nube de papel,
por si una noche la certeza
viene a anidar a mi cabeza y a esconder
lo que antes fue camino.
Por si el recuerdo es una nube de papel
desecha por lo llovido.
Si no regaste lo que crece en tu jardín
y podaste ya tus ramas
y el beneficio cosechado es sentir
certezas ante la duda.
Si no regaste lo que crece en tu jardín
se secaron las preguntas.
Un rayito de luz que nos haga amanecer,
los ojos abiertos por si las dudas,
la seguridad de lo que queda por hacer
iluminando las penumbras.
Un rayito de luz que nos haga amanecer
después de dormir a oscuras.
Por si el recuerdo es una nube de papel,
por si una noche la certeza
viene a anidar a mi cabeza y a esconder
lo que antes fue camino.
Por si el recuerdo es una nube de papel
desecha por lo vivido.
Un rayito de luz que nos haga amanecer,
los ojos abiertos por si las dudas,
la seguridad de lo que queda por hacer
iluminando las penumbras.
Un rayito de luz que nos haga amanecer
después de dormir a oscuras.
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08. Mar del Paraíso
Para guiar tu amor me hice Farola,
para atraer tu cuerpo me hice mujer,
en una jábega vengo a besar tus olas.
A veces soy gaviota bebiéndote
y a veces soy el viento remando a solas,
a veces soy la luna en tu atardecer.
Quiero ser yo tu barca y tu rompeolas
encontrarte en el puerto al amanecer.
Iba a espiar tu azul desde Puerta Oscura,
escondí en la Alcazaba mi desnudez.
Llegaste con tu traje de blanca espuma
susurrando a tu amante 'ya volveré'
y me dejaste sal en mi piel desnuda.
Quiero vivir ahogada en tu atardecer,
navegar por las aguas de tu cintura,
bañarme en tu delirio hasta enloquecer.
Para defender mi amor me hice Coracha,
para verte el horizonte y tu libertad.
Me reparé los celos en las Atarazanas,
me consolé en la arena y en su humedad,
me refugié en tu brisa una mañana.
Te espero desde el alma de mi ciudad,
le he abierto al corazón todas mis ventanas
pa' que te traiga pronto en tu inmensidad,
me refugié en tu brisa una mañana,
te espero desde el alma de mi ciudad,
le he abierto al corazón todas mis ventanas
pa' que te traiga pronto tu navegar.
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09. Nadie me enseñó
No me enseñaron a correr en un callejón sin salida,
así que perdí el juicio ante un jurado de cuerdos,
acusada de saltar sin red a tu cuerpo.
No me enseñaron a ser libre y encadené mis huesos
a la línea que marcan los que dictan mis deseos.
No me enseñaron a gritar con el corazón abierto,
así que gane el juicio de amar a cubierto,
acusada de agarrarme sin dogma a tu pecho.
No me enseñaron a ser libre y encadené mis silencios
al destino que marcan los que dictan mis desvelos.
Y grito con mis manos lo que des-aprendí gritar.
No me juzgues, no me compadezcas, hágase mi voluntad.
Nadie me enseñó a saltar sin red.
Nadie me enseñó a caer de pie.
No quiero sentir que me llevas la vida,
no quiero cruzar tu callejón sin salida,
no quiero callar lo que gritan mis ojos,
no quiero vivir moldeada a tu antojo.
No quiero un bazar de muñecos de trapo,
prefiero el delirio y el azar a comprarte
mi parte de paz que yo misma me gano.
No quiero a tus dioses que callan rezando
ni a tus supermanes de capa caída,
no quiero vivir planeando una huida.
No quiero ser perro guardián que no ladre,
guardarme los besos que cuelgan del labio.
No quiero esconderme detrás de mis manos,
no creo en tus jueces con caras de santo,
no quiero contar ni expiar mis pecados,
prefiero perderme en lo que ando buscando,
buscarte en tus ojos que hablan callando,
encontrarte en el ritmo que forjan mis pasos.
No quiero curar tu corona de espinas,
no quiero escupir ni tragar mi saliva,
no quiero esconder mi cabeza en tu vientre,
no quiero llorar cuando pase la muerte.
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10. Aromatizarte
El olor a amor recién hecho
a carne bañada con besos
el olor a cama deshecha
el olor a noche sin tiempo
El olor de tu respiración
el olor de una nueva canción
un borrón en el calendario
antes del día en que perdiste en mí
el olor a ti
a paz
a mí
a mar
por ti remar
El olor a tierra mojada
después de la tormenta
el olor a playa desierta
a esperanza
a mar y a marea
El olor a viaje sin rumbo
al abrigo de un compañero
el olor a madre
después del dolor
antes del comienzo y después, al fin
el olor a ti
a paz
a mí
a mar
por ti remar
El olor a miedo quemado
con ritos que inventaré
el olor a mundos creados
que pondré a tus pies.
El olor del amanecer
tendida en tu regazo
el cielo en mis pies.
Mi tierra es fértil si lloviste en mí
el olor a ti
a paz
a mí
a mar
por ti remar
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11. Un naufragio entre los dedos
Tengo acaso una pregunta,
un ocaso que derrumba,
un biorritmo que lo mismo late
en el presente acompasado.
Tengo el futuro no muy claro,
claro que nunca pierdo el ritmo
de los pies, aunque lo mismo
es que se desbocaron
por bailar lo desandado
y desatarme los bordones
que repiten las canciones
que aún no he imaginado.
Tengo una brújula en el pecho
que señala el primer verso,
aunque a veces se equivoca
y me desarma nota a nota.
Caigo a veces en la duda
y me levanto casi a oscuras,
no recuerdo si hubo luz primero
o si el tiempo de esperar pasó
y me dejó una tempestad mayor
un naufragio entre los dedos.
No me importa dónde sueño
si amanezco entre tus brazos,
desterrarme de mis tierras,
porque tú eres mi patria.
No me asusta la marea
si son tus aguas las que nado,
bucear en lo profundo
y en lo deseado,
beber de la inmensidad
de la luz cuando se filtra
en el océano del tiempo.
Éste es mi Sortilegio.
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12. Epílogo: La Música
Me acostumbré a sentirte desde niña
a no olvidar, vida, sentí
sentir el roce de tu vuelo
y me hice un traje para ti,
que se confunde con mi cuerpo
y me acompaña en mi latir.
Te di mi voz por tu silencio
la clave está en lo que busqué:
esperanzas, aire y una lágrima,
que hoy te vengo a devolver.
Tienes la llave de mi alma
y permiso para hacer
que crezcan sueños y paisajes
que alumbren mi atardecer.
Que caigan con tu luz los miedos
gracias por cubrir mi pecho
con tu desnudez.
Te doy mi corazón, mi voz
y ya te dejo, música, mi piel.
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