Lun 17 Nov 2008
Difícilmente se puede cantar más bonito.
“Trae buenas intenciones
pero pronto se quedan en nada.
Será que se le olvidaron,
tendrá endeble la memoria
o nunca fueron verdad.
Yo me llevo lo que pueda
que nadie se ponga enfrente.
No conozco ni a mi padre,
eso dice alguna gente.
Palabras vanas de baratillo
las dijeron sus labios
cuando buscó cobijo.
El poco saber que tengo
de nadie lo recibí.
Cavilando honradamente
lo encontré y no lo perdí
como el que guarda su suerte.
Era una tarde de la veladita de Santa Ana,
me publicaste,
compañerita tú me publicaste,
cómo has tenido el valor de dejarme”.