Foto: Diego Salas

Del 22 al 25 de octubre tuve la suerte de estar en Dresde, capital de Sajonia, en lo que hace años fue la República Democrática Alemana. Estuve en un congreso internacional de imágenes médicas y, aunque no lo sabía, tras unos meses de actividad frenética (que por cierto he retomado en estas semanas), la visita a Dresde era exactamente lo que necesitaba para cargarme las pilas de nuevo.

Estuve en un precioso hotel, visité la ciudad a la que denominan la Florencia del Elbe, que es un río con nombre de televisor antiguo que atraviesa Dresde; pasé unas tardes fresquitas y lluviosas; estuve corriendo en un precioso sendero junto al río; compré unos disquitos altamente recomendables y presenté tres trabajos que, a mi modo de ver, tuvieron una buena aceptación en el Congreso.