Mar 8 Jul 2008

Media hora que pasó volando. Concentración absoluta. Toda mi ilusión, esperanza, el trabajo de un año. Aunque mi voluntad estaba serena, mi voz bailaba. Terminé cantando…
————–
Ahora recuerdo mi escena favorita de Big Fish: un campo de narcisos infinito que Edward Bloom plantó para conquistar al amor de su vida, Sandra. Big Fish, una película que enseña que a veces las fabulaciones están más cerca de la realidad que la vida misma.
A mí también me ofrecieron un campo de narcisos. Y eso es lo que cuenta.
Julio 9th, 2008 at 5:33 pm
En fin, que te mejores Diego.
P.D. Qué extraño, pensaba que este sería mi segundo mensaje de esta entrada.