Mariquita

Hace diez años, por estas fechas, acostumbrábamos a pasar el atardecer contemplando el mar, -que nos parecía de plata-, leyendo a Lorca y Cortázar. Andábamos sin buscarnos, pero andábamos para encontrarnos y en aquella primavera jugábamos a encontrarnos con la complicidad, la intimidad y la vitalidad que desde entonces sentimos juntos.

Hoy, hablando con mi madre por teléfono, me he enterado de que hay una invasión de mariquitas en aquella playa. Recuerdo que aquella primavera también la hubo. Mientras, estudio a Garcilaso: la naturaleza es el trasunto del sentir del poeta. Me entra curiosidad y busco en Internet: la mariquita es un símbolo de buena suerte.

Entonces, los viernes eran el mejor día de la semana. Ahora todos los días son viernes.