Buenas noches y saludos cordiales ante todo. Quiero hacer a través de esta pequeña ventana que internet me reserva para contar mis vivencias, las fases y momentos de los que constó el exitoso concierto de Sortilegio en el Ateneo, Málaga. Ante todo quiero decir, que el concierto empezaba a las 8 de la tarde. Pues bien la tarde transcurrió así.
Lo narraré por puntos:
1º (8:10) Salí de trabajar a las 7 y media, fui a recoger a Nieves a su casa para ir los dos al concierto. Me pilló un atasco de los que ves pasar tu vida por delante, y te sobra tiempo… Así pues llegué sobre las 8 y cuarto al corte ingles, donde aparqué. Salimos medio corriendo hacia el Ateneo, pero justo al salir, oh Naturaleza, caían gotitas que nos amenazaban con echarnos el paseo por alto, así que decidimos volver al coche a por el paraguas. Así pues empezamos a andar rápido hacia el lugar indicado. Yo, llevaba mis zapatitos con suela de goma, esas que te dicen: “No, si las suelas de goma no resbalan… no…” Pues se ve que la mia era de un material chungo, o que no desalojaban el agua que habia en el suelo, pues fui desde el corte ingles hasta el Ateneo haciendo aquaplaning. Tras varios amagos reales de caídas graves llegamos.
2º (8:30) Entramos en el hall del Ateneo y las paredes empapeladas de fotos de sortilegio, bueno, de la familia de Sortilegio nos llevaron hasta la sala del concierto.
3º (8:35) Sí, así es, pasaron 5 minutos hasta entrar en la sala. Solo le separaba una escalera del hall, pero mi estado de forma me hizo hacer un descanso, en el mejor nombrado imposible, descansillo. Una vez arriba, con el corazón en la boca y dando bocanadas de aire como un pez en la ultima bocanada abrí la puerta que me metió en la sala mágica. Entré, sí señor, y cual fue mi sorpresa? Solo quedaba una silla en una esquina vacía. Como buen caballero se la cedí a Nieves, sentándome en el suelo triste y solo, en una esquina, como si estuviera castigado por llegar tarde. (Me lo he llegado a pensar de verdad). Hay que decir también que a mi entrada vi una chica con el pelo moreno y rojo!! y pensé, vaya pelos!!! luego resulto ser mi prima Irene, y ya viéndola le quedaba hasta bien.
4º (8:40) Es cierto que al concierto ya iba tocado, pues llevaba unos días con un dolor leve de garganta. El suelo, lo digo por experiencia, estaba más frio que un chupito recién sacado del congelador. (Ojalá hubiera habido chupitos helados para sentarme sobre ellos). Pasados unos minutos mi culo podía conservar el pescado fresco durante varias horas, pasados no muchos minutos más mi voz empezó a agudizarse a paso agigantado, consecuencia de que el frio me estaba llegando ya a una zona peligrosa…Superada la zona peligrosa, empezó a subir hasta que la garganta empezó a dolerme cada vez más, sin saber si era las amígdalas inflamadas, o los huevecillos subidos. A esto hay que añadir que no encontraba la postura, y que el hueso cuquis se podía ver ya clavado en el forjado en la planta de abajo. Cuando estaba al borde de la hipotermia hay que decir que acabó el concierto, no fue demasiado tarde, gracias a dios, aunque no me sentía medio cuerpo. “Las amígdalas empezaron a bajar…”
4º (-:–) Público sobornado. No pongo hora, porque este hecho se desarrolló durante todo el concierto. Fuentes fidedignas dicen que el público fue un verdadero pucherazo. Se habla de que por las butacas había gente puesta por sortilegio en lugares estratégicos para marcar los tiempos de aplausos, gritos y demás alteraciones incontroladas. Se notó demasiado.
5º (8:55) Voz de la conciencia. Cuando todo el mundo, menos los verdaderos seguidores de sortilegio estaban deseando que acabara el concierto, como bajado del cielo, como una gota de agua en un desierto, como agua de mayo, hablo carlitos. Y dijo lo que tenía que decir, lo que todos le transmitimos a esa pequeña criatura. Que qué dijo? “Vámonos, vámonos” En ese momento todo el mundo vio el cielo abierto, ni Moisés con el océano en sus mejores tiempos. Sortilegio se dispuso entonces a hacer sonar los últimos acordes de la noche.
6º (9:00) Concierto o partido de futbol? Esa pregunta me hice la final del concierto. Y veréis por qué? Al finalizar el concierto y escucharse los primeros aplausos, hubo como unas 20 personas que les faltó tiempo para salir por la puerta, vi codazos, malos gestos, malas miradas… Parecía como si en la puerta hubiera 5000 coches aparcados y fueran a coger caravana de vuelta a casa. No dí crédito a aquellos momentos agónicos de gente saltando por encima unos de otros. Acaso es que había acabado la prórroga del partido con victoria local? Empate? Derrota? No lo sabremos nunca pero, a dónde irían tan rápido?
7º Final del concierto. No me arrimé hasta pasado un tiempo desde la finalización del mismo. Pero tengo una cierta habilidad a convertirme en el “brown eat” (come marrones) de los grandes momentos. Hablé con gente muy diversa hasta mi acercamiento al escenario, donde el Tito Diego, (como ya es de costumbre) me trincó para que desmontara el escenario, sin comerlo ni beberlo allí estaba yo, metido en el fregado, después de haberme tirado más de media hora helado, con el culo plano y la voz de pito en el suelo.
8º A favor de mi localidad privilegiada tengo que decir que después de ver el cable de los micros y la distancia que habia de mi al escenario sentí un gran alivio al saber que no llegaba a mi y que no podría dar otro espectáculo dantesco como el que dí en el conservatorio. El cante no es lo mío. Aunque ayer podría haber salido una vez bastante… peliaguda.
Ya fuera de concurso digo que fue un gran concierto, que se nota una gran mejoría de un concierto a otro, y que el éxito está cerca. También queda fuera de concurso por ser incalificable el chapurreo de agua que le salió a Laura tras uno de los grandes comentarios cómicos de Diego. Sin más me despido dejándome seguro algo en el tintero. Pero tranquilos, no se secará, derramaré la tinta en mis próximas letras que os pueda brindar en este blog para haceros pasar un buen rato.
Un saludo.
Jesús Salas