Llorar de felicidad

En la sesión de grabación de esta mañana, me acompañaban muchas de las vivencias de estos seis años.

Mientras cantaba “Olvidé cómo contar”, me imaginaba paseando por el puente de piedra del río Danubio en Regensburg o soñaba de nuevo la lactancia con Rodrigo, abrazando a un bebé que olía a ternura, a leche y a madre.

En este tiempo, he crecido mucho como persona. Me hice madre, con los cambios físicos, emocionales y espirituales que esto conlleva. Dejé mi trabajo para dedicarme en cuerpo y alma y a tiempo completo a mi hijo. Empaquetamos nuestra vida a orillas del Mediterráneo y nos la llevamos en nuestro Citroën Xsara Picasso a las aguas no siempre tan azules del Danubio. Conseguí ser feliz también en Alemania. Volvimos a casa. Regresé a mi trabajo en la enseñanza con otra visión, otra perspectiva, más empatía. Lo veía todo nuevo, todo diferente, con más matices, como si antes hubiera llevado gafas y ahora no las precisara.

En este tiempo, musicalmente, una gira por Andalucía y dos premios en el primer año de vida de Rodrigo, algunos festivales en Alemania, los vídeos de los cumplemeses de Rodrigo. Pero, otras veces, la sensación de renunciar por sentir la energía limitada porque la vida llamaba más fuerte desde otros frentes.

Ahora, por fin, grabando las canciones resultantes de este tiempo de vida, dieciséis canciones que resumen algunas de las experiencias más hermosas de estos seis años: el embarazo, la lactancia, el proceso de construcción de la guitarra de Diego, nuestra boda improvisada en el Consulado alemán, la adaptación a la vida germánica…

Con la conclusión de una de las últimas canciones que hemos escrito:

“Somos cuerpos celestes,
sin trayectoria definida,
vamos haciendo presente”.

Ahora, por fin, llegó el momento necesario de darle a todo esto un sentido, de hacer balance, como a nosotros nos gusta, con la música, de expresar la belleza que hay dentro y regalarla al mundo. Llegó el momento de fijar lo vivido en un libro-disco.

¿Se puede llorar de felicidad? Sí, y hoy lo he experimentado con una intensidad única.

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Agradecimientos

Exhausta y feliz después de un intenso día de grabación de las voces definitivas. Mientras que cantaba, me sentía acompañada. Gracias a Morten Jespersen, por su gusto, talento y humildad. Gracias a César por su buen hacer y por ser fuente de inspiración. También tenía presente a algunas de las que han sido mis profesoras de canto a lo largo de los años, especialmente, las orientaciones y lo vivido con Ilaria Bellucci, Ángela Muro e Irina Podzwniakova. Gracias. Por supuesto, gracias, sobre todo, a mi productor favorito, Diego, por compartir, por entender, por alentar y hacer posible. Y gracias al Universo, que cruzó nuestros caminos, para que creáramos juntos.

Gracias a Rodrigo, que desde que lo concebimos, ha sido nuestra musa de vida y música.

Y gracias a mis padres por cuidar de Rodrigo, facilitando que esto sea posible.

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Dibujos del libro-disco El Universo gira a tu favor

Hoy también ha sido un día muy emocionante para “El universo gira a tu favor”. Va a ser un libro-disco con ilustraciones. Y van a estar hechas de la mano de nuestro querido “Vezo”, Adolfo Cuevas Torres. Él hizo las portadas de “Universos de papel” y “Beber el tiempo” y estamos entusiasmados con que dibuje nuestros textos para que acompañen la lectura de niños y mayores. ¡¡¡Gracias, Adolfo por embarcarte con nosotros en esta nueva aventura!!!

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